E pluribus unum 

HACÍA FALTA un libro de texto actual sobre la sociedad japonesa desde la perspectiva de la Sociología. An Introduction to the Japanese Society, por Yoshio Sugimoto (Universidad de La Trobe, Melbourne), viene a llenar un vacío que esta ciencia novel, en el caso de Japón, había dejado para su relleno al periodismo, la antropología, la ciencia política y a la ideología, ahogada en sus propias falencias y, por qué no decirlo, en su etnocentrismo occidental.

Al golpe que significó para los ideólogos japoneses la aparición del libro The Enigma of Japanese Power, del periodista holandés Karel Van Wolferen, se suma este texto escrito por un miembro de la propia tribu, lo que dobla el efecto devastador. Muchos científicos sociales nipones podían criticar la obra de Wolferen por considerarlo un outsider, un occidental, un gaijin (extranjero), pero difícilmente podrán repetirla con Sugimoto, después de todo es un insider.

Hasta hace algún tiempo abundaban ciertos estereotipos y clichés acerca de Japón implantados por las clases dominantes. Estos también resonaban como un gran eco en los medios de información locales y extranjeros. Japón aparecía así como una cultura única, difícil de entender y de descifrar. Además, era una raza única, homogénea, en la que la armonía era el concepto principal, heredado por generaciones. Sólo la cultura explicaba la historia. En el país nunca se ejerció el poder político, nunca fueron unos pocos los que decidieron los destinos de la nación, sólo se seguía la tradición. El grueso de la gente eran asalariados, universitarios, no existían mayores diferencias de clases, etcétera. Para Sugimoto, esos clichés son bastante incongruentes.

El sociólogo japonés comienza diciendo que Japón es una sociedad pluricultural y pluriestratificada, para nada explicable según el modelo grupal que propendía a hacer la vista gorda a excepciones de importancia. Coexisten diversos grupos minoritarios: Unos 20 mil ainu (indígenas de Hokkaido); los burakumin (considerados parias), que suman más de 3 millones; 700 mil coreanos y una cantidad igual o superior de trabajadores extranjeros; finalmente, 1,2 millones de okiwanenenses. Aunque suman en total unos 5 millones, 4 % de la población, si consideramos a aquellos que contraen matrimonio con miembros de grupos minoritarios, la cifra se abulta. Países como Dinamarca y República Dominicana tienen menos de un 3% de habitantes pertenecientes a grupos minoritarios, por lo que Japón se sitúa en la banda segunda, de 3 a 6 %, junto con Haití, Líbano, Finlandia y Checoslovaquia. También coexisten diversas subculturas: la regional versus la de Tokio (manifiestas también a través de las diferencias lingüísticas); la del hombre versus la mujer; la de los asalariados versus el resto de las ocupaciones; incluso la del Este versus la del Oeste (existen enormes diferencias en la organización vecinal, herencia, lenguaje, relaciones entre parientes y miembros de la familia, etcétera).

El texto de Sugimoto hay que leerlo con calma y sería imposible abordar de una vez cada uno de los fascinantes temas. Llaman la atención, eso sí, las estadísticas que revelan que sólo un 12% de los japoneses se gradúan de la universidad, que la distribución del ingreso es la peor de los países capitalistas avanzados (índice de Gini), que los trabajadores afiliados a los sindicatos no llegan al 25% y que los que trabajan en grandes firmas, de más de 300 personas, sólo alcanzan el 12% del universo ocupacional. Sugimoto se adentra en los problemas de la mujer japonesa, el control de su sexualidad; la discriminación, las subculturas minoritarias; la educación y la ética militarista que se enseña en las escuelas; las desigualdades sociales, y en fin, cada uno de los componentes de esta heterogénea y compleja sociedad japonesa que se iguala en diversidad a cualquier sociedad de cualquier país.

No espere el lector encontrar en el libro de Sugimoto el supuesto apasionamiento o la presunta "falta de respeto" que tendría esta modesta columna, pues el sociólogo hace un retrato tan soberbio y exacto de la sociedad japonesa que hasta llega a ser aburrido; incluso entrega una completa visión del desarrollo que el tema ha tenido en las ciencias sociales sin mayor afectación. An Introduction to Japanese Society ha sido publicado este año en inglés por Cambridge University Press.

Osaka, 14 de marzo de 1997