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de septiembre de 1999 Geishas virtuales1. OrigenLas primeras geishas no eran mujeres, sino mozuelos conocidos por el nombre de honko que divertían a los exquisitos clientes de salas de té, restaurantes y bares con su humor espontáneo, la ejecución de danzas y artes tradicionales y sus dotes de comediantes. De hecho, la palabra geisha significa literalmente persona de las artes o artista y no se refiere exclusivamente al sexo femenino. A mediados del periodo Edo (1603-1867) surgieron las onna geisha (geishas damas), que tenían por propósito el mismo que los varones: servir de adorno, crear una atmósfera de belleza y divertir graciosamente a la concurrencia con la interpretación de sofisticadas artes. La geisha-fémina, además, si es que estaba de acuerdo y así lo disponía, podía protagonizar una escena de alcoba con algún favorito con la misma destreza con la que tañía el arpa japonesa o koto; aunque más tarde, muchas ejercieron directamente la prostitución y poco importaría entonces la vastedad de su repertorio de artes tradicionales. Pocas son las geishas que han sobrevivido la ajetreada vida moderna. Una mujer puede hacer mucho más dinero hoy sirviendo whisky y encendiendo cigarrillos en un bar de Kioto u Osaka, vestida con minifalda y mostrando el canalillo, que interpretando una compleja danza que requiere años de aprendizaje y continua práctica o sirviendo té a la vieja usanza. La damisela de compañía, la geisha contemporánea, tampoco necesita sacrificar su vida y someterse a la rigurosísima disciplina de trabajo y estudio de la casa de geishas tradicional, la cual se organiza jerárquicamente. Hay diversas categorías de geisha, dependiendo de su capacidad interpretativa y años de experiencia. Son precisamente las damiselas, acompañantes de ejecutivos y bebedores nocturnos, las que han usurpado el lugar de la tradicional artista. Estas hembras duermen de día y trabajan a partir del crepúsculo de la tarde en bares y clubes que solían pagarles hasta hace poco 400 dólares por noche. Una de estas criaturas, si era especialmente atractiva y congeniaba con los clientes del bar, podía ganar en un mes cerca de 10.000 dólares. Los tiempos han cambiado: la economía japonesa no es lo vigorosa que era en los 80, sin embargo un porcentaje importante de bares y clubes permanecen abiertos y las geishas contemporáneas abundan. |
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