Japón en cifras:

Balance 1996

Arturo Escandón

DESDE HACE TIEMPO vengo prestándole mucha atención a las exorbitantes cifras que aparecen todos los días en los periódicos japoneses y que después de un rato se nos vuelven familiares. En otras palabras, entre tantos miles y comas y ceros, perdemos la capacidad de asombrarnos o, simplemente, no podemos contextualizar la información. Creo que estas cifras representarían mejor el año que se nos va, si no fuera porque el calendario fiscal es distinto del gregoriano y todavía nos quedan unos tres o cuatro meses por delante.

Situación 1: La deuda nacional ha alcanzado los 442 billones de yenes (unas 30 veces la deuda externa de Colombia). La mayor parte de esta deuda proviene de la emisión de bonos de tesorería y de las deudas de los gobiernos locales. Este dinero es empleado en estimular la economía japonesa, sobre todo por medio de la construcción de obras públicas. De estos dineros, una gran cantidad se va a los bolsillos de las empresas que se adjudican las licitaciones de manera bastante dudosa. Estas compañías constructoras hacen posteriormente jugosas donaciones a partidos políticos y particulares. También se usa este dinero fiscal para pagar los platos rotos de las hipotecarias (jusen) colapsadas (685 mil millones). La deuda per cápita se calcula en 3,5 millones. El Producto Interior Bruto per cápita le es superior sólo en 200 mil yenes. La deuda ya ha sobrepasado al ingreso per cápita. Los pesimistas dicen que este es un punto sin retorno.

Situación 2: Pérdidas. Las pérdidas no se declaran a Impuestos Internos, pues no se puede declarar lo que no se tiene. Las compañías productoras de tarjetas de pachinko perdieron 63 mil millones, a raíz de una falsificación masiva que engordó la cartera de la yakuza (mafia japonesa). La corporación Sumitomo, perdió fuera de Japón 285 mil millones en operaciones no autorizadas; hay otros cientos de empresas con extrañas pérdidas.

Situación 3: Los ingresos anuales de la mafia ascienden a 1,3 billones. Esta suma, obviamente, no es declarada a Impuestos Internos. El dinero es lavado a través de diversos negocios; principalmente la compra de compañías y el juego especulativo en la Bolsa. Una cifra exactamente igual es la que no declaran los dueños de los pachinko, quienes encabezan por duodécimo año la lista de evasores de impuestos. El pachinko se ha convertido este año en la industria nacional más importante, superando incluso a la industria automotora. Súmense unos 20 mil millones pertenecientes a los templos y santuarios, las fundaciones y ciertas instituciones educacionales que hacen negocios no contemplados bajo la franquicia tributaria de las organizaciones sin ánimo de lucro, y que tampoco tienen ánimo de declarar la verdad. Asimismo, tres de las mismas hipotecarias de la situación primera, no declararon ingresos por 4 mil millones. Resultado: se dejan de declarar, aproximadamente, 2,68 billones de yenes.

Solución: Subir el I.V.A. dos puntos, de 3 a 5 por 100, para que todos nosotros paguemos, solidariamente, los gastos ocasionados por el envejecimiento de la población.

Osaka, noviembre de 1996