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Entrevista con Naoto Kan, líder del Partido Demócrata de Japón, principal fuerza de oposición:"Le doy un par de meses de vida al Gobierno de Obuchi."
Naoto Kan ©Arturo Escandón
Tras un breve romance con el oficialismo del ex primer ministro Ryutaro Hashimoto, en 1996, año en que ejerció el cargo de ministro de Sanidad y Bienestar Social, Kan se convenció de que la burocracia era el mayor lastre que cargaba el Gobierno y decidió fundar una agrupación que devolviera el poder a la ciudadanía. Nacía de esa manera, en septiembre de ese mismo año, el Partido Demócrata de Japón. En la actualidad, el Partido Demócrata viene en alza. A mediados de año, se fusionó con otros partidos de oposición, aprovechando la escisión del reformista Nueva Frontera, de Ichiro Ozawa, y la desarticulación del Nuevo Partido de Japón, de el ex primer ministro Hosokawa. Fue la agrupación de oposición más votada en las últimas elecciones parciales al Senado, y la que lidera las negociaciones con otros bandos afines a su política, con miras al establecimiento de una gran coalición que logre expulsar del gobierno a los parlamentarios del Partido Liberal Demócrata. Mientras el partido oficialista intenta convencer al Parlamento de las ventajas de su plan de estabilización financiera, destinado a sacar al país de la peor crisis económica del periodo de posguerra, el Partido Demócrata de Naoto Kan se prepara ya a elegir los candidatos que llevará a las supuestas elecciones anticipadas, cuando se disuelva la Cámara Baja. Tal es el ánimo y el optimisto de los demócratas. Sólo habrá que esperar un par de meses, asegura Kan. El Gobierno de Obuchi pronto se va a morder la cola, a causa de sus propias incoherencias y de su falta de liderazgo, y el camino quedará despejado para la oposición. Puedo asegurar que habrá elecciones generales en breve. El Partido Demócrata está negociando alianzas estratégicas con el resto de las agrupaciones opositoras, aunque Kan descarta que el Partido Comunista de Japón pueda formar parte de la coalición: La plataforma de los comunistas es muy distinta a la nuestra. Ellos aún intentarían establecer un régimen socialista después de las reformas que, en general, todos los partidos de oposición pretendemos instaurar. Tendrían que cambiar de nombre, como el PC italiano, y dejar la retórica comunista. Consultado acerca del apoyo del empresariado japonés, aliado tradicional del PLD, a su partido y, en general, a la oposición, Kan sostuvo que muchos favorecen la reduccción del poder de la burocracia, aunque reconoce también que las corporaciones niponas se asustan con facilidad cuando se mencionan planes drásticos de restauración financiera. Nuestra política financiera estipula que sea el mercado quien decida la solvencia o insolvencia de la banca. No queremos inyectar dinero público. Muchos bancos no sobrevivirán las reformas que hemos propuesto en el Parlamento y hay un sector del empresariado que se opone a dichas medidas, señaló el presidente de los demócratas. Kan cree que el enardecido y confuso debate parlamentario en torno al rescate del semi hundido Banco de Crédito a Largo Plazo de Japón (LTCB) es ficticio. El Gobierno ha dicho que inyectará dinero público para reflotar al LTCB y lograr que el banco fiducidiario Sumitomo Trust acepte fusionarse con éste. De hecho, el Gobierno ha dicho explícitamente que no necesita debatir ninguna ley, puesto que existe ya una que le permite inyectar fondos fiscales a las instituciones en problemas, declara, manifestando su molestia. El líder opositor asegura que el Gobierno se ha acostumbrado a dar señales confusas. El ministro de Finanzas, Kiichi Miyazawa, pudo haber anunciado, perfectamente, durante su entrevista con su homólogo estadounidense Robert Rubin, que el Gobierno acudirá definitivamente al rescate del LTCB, y, sin embargo, no se oyó palabra alguna. Si el Gobierno quiere usar dinero fiscal, nosotros no nos oponemos; pero sí queremos que asuma la responsabilidad política por dicha decisión . Cuestión bastante distinta es el plan de estabilización
financiera. Según Kan, la nueva legislación propuesta por su partido pretende otorgar
estabilidad al sistema bancario, no reflotar a los caídos. El Gobierno de Obuchi ha
pretendido mezclar el tema del rescate del LTCB con el plan general de regeneración de
las finanzas y, la verdad, es que estas dos situaciones no deben mezclarse. La
incoherencia e inseguridad del Gobierno de Obuchi me confunden, termina diciendo el
presidente del Partido Demócrata. 8 de septiembre de 1998 |
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